sábado, 14 de noviembre de 2009

MANDATARIO BURLÓN

El presidente Federico Errázuriz Echaurren tenía una fama de burlón y sobre todo por los apodos que ponía a los políticos. A un senador que no olía bien lo bautizó como "Lord Atkinson", aludiendo irónicamente al agua de colonia; a Elías Fernández Albano, que lo reemplazaría al enfermarse, el "Canciller de plomo"; a Pedro Montt, de semblante adusto y figura poco elegante, "el Cochero de las pompas fúnebres"; a su ministro de hacienda, Rafael Sotomayor, corto de talle y extremidades y que nunca se sacaba el chaqué (especie de vestón de etiqueta, que en la parte de atrás terminaba en dos faldones), "el buey rabón".

Un elector suyo, interesado en ganarse unas propuestas de agua potable, le telegrafió preguntándole que había con el asunto del agua, y él respondió “Ni agua”.

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