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sábado, 11 de septiembre de 2010

EL ESPEJO

Estando en plena Guerra del Pacífico se hacían interpelaciones a los titulares de los ministerios, y el ministro del interior del Presidente Aníbal Pinto, Belisario Prats, tuvo que enfrentar una acusación en la cámara baja. Instantes antes de responder a la acusación, Prats discutió con el presidente, y al no estar este último de acuerdo con algunas de las proposiciones de Prats de ocupar Tarapacá con las tropas y las pocas municiones que había en Antofagasta, sin preocuparse de la próxima salida al mar de la escuadra peruana, cuyas reparaciones tocaban a su termino. Y volvió a repetir lo que antes había expuesto en el Consejo de Guerra. Pinto lo contradijo que aun supuesto que las pocas municiones de que se disponían, bastasen para expulsar a los peruanos de Tarapacá, ya que estos podrían reforzarse fácilmente con el ejercito de Tacna, y no tener municiones para una segunda batalla.

Prats, exasperado, hizo al presidente, quien se paseaba, un ademán grosero, por la espalda, que desgraciadamente se reflejó en un espejo del salón. Pinto aparentó no haber advertido el ademán. El 12 de abril de 1879, la cámara rechazó el voto de censura por 52 votos a 21, pero cuando los ministros regresaron a la Moneda, llevando alborozados la noticia e su aplastante victoria, Pinto recibió a Prats tan secamente y con tanta frialdad, que el ministro tuvo que presentar su renuncia al día siguiente 13 de abril. Prats y Pinto no volvieron a saludarse en el resto de sus vidas.

lunes, 16 de agosto de 2010

CASA DE HINDERBURG

La casa donde habitara Eduardo Frei Montalva es la única casa en pie de un ex Presidente chileno transformada en museo y que cuenta con todo su mobiliario original. Su colección de más de 350 objetos permite un verdadero viaje por la historia de Chile y del siglo XX.

Al entrar a la casa inmediatamente nos adentramos en el estilo de vida de una familia clásica chilena de los años 60’. La falta de vitrinas invita a conocer un museo con un concepto moderno que permite vivir el patrimonio familiar de Eduardo Frei Montalva a través de sus espacios más íntimos y la conservación de su mobiliario original. La colección contempla mobiliario, obras de arte, fotografías, objetos de uso personal, vestuario, la banda presidencial, dos bibliotecas, diplomas, documentos y títulos. Dada la buena condición del inmueble y por ser parte de la memoria colectiva de un importante período histórico-político de Chile, la casa fue declarada monumento nacional el año 2005.

Pero la casa de Hinderburg tiene todo un carácter emblemático. Resume lo que ha sido la norma en los otros Presidentes de Chile, que salieron de La Moneda más pobres que como entraron. Algunos como Aníbal Pinto que para pagar sus deudas vendió sus derechos en las minas Puchoco y que para subsistir aceptó un puesto en la redacción de El Ferrocarril, haciendo traducciones, junto al almirante Jorge Montt, quien habito una casa que le habían regalado sus partidarios al término de su mandato. El umbral de esa vivienda fue franqueado por el General Charles De Gaulle, Golda Meir, Indira Gandhi, el arzobispo Makarios III, la Reina Isabel II, el Príncipe Felipe, el Rey Balduino y la Reina Fabiola de Bélgica.

En lo familiar, la familia Frei vio crecer durante cuatro décadas a sus siete hijos. La sobria vida Frei y doña Maruja se reflejan en el recuerdo, cuando en las mañanas se ve a don Eduardo salir en compañía de doña Maruja, que llevaba un niño en brazos y otro en la mano. Iban hasta la esquina de Salvador, donde el tomaba la micro Catedral que lo llevaba al centro de la capital donde tenia su oficina de abogado en calle Agustinas. Mientras los pequeños quedaban agitando sus manitos. Sólo muchos años mas tarde Frei pudo comprarse un auto, un Ford de segunda mano, del cual le hicieron muchas bromas por sus frecuentes pannes.

martes, 29 de septiembre de 2009

SI CARGA O NO, VAMOS IGUAL


El 1 de abril de 1879, el Presidente Aníbal Pinto reunió al consejo de Estado en sesión secreta, a la cual no se permitió asistir ni al secretario.

El ministro Fierro leyó el mensaje de un proyecto de ley, en el cual se solicitaba la autorización del congreso para declarar la guerra al Perú y a Bolivia. Todos los consejeros, lamentando la guerra como la mayor calamidad que podía caer sobre Chile, estuvieron conformes en que, dada la existencia del tratado secreto de 1873 y la negativa del Perú a declarar la neutralidad, no quedaba otra alternativa que aceptar la guerra a que Chile era provocado.

Domingo Santa María, planteó dos preguntas previas: "¿Estamos preparados para la guerra? ¿No nos convendría más aplazar su declaración hasta armarnos?

Antonio Varas puso término al cambio de ideas: "Aunque la guerra es una desgracia, no podemos rehuirla. No es el momento de preguntarnos si tenemos o no medios para hacerla. Cuando a un hombre se le escupe a la cara, no debe meter la mano al bolsillo para cerciorarse de si carga o no el revólver. Acepto la guerra, porque la creo justa; allá veremos cómo la hacemos".