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sábado, 11 de septiembre de 2010

EL ESPEJO

Estando en plena Guerra del Pacífico se hacían interpelaciones a los titulares de los ministerios, y el ministro del interior del Presidente Aníbal Pinto, Belisario Prats, tuvo que enfrentar una acusación en la cámara baja. Instantes antes de responder a la acusación, Prats discutió con el presidente, y al no estar este último de acuerdo con algunas de las proposiciones de Prats de ocupar Tarapacá con las tropas y las pocas municiones que había en Antofagasta, sin preocuparse de la próxima salida al mar de la escuadra peruana, cuyas reparaciones tocaban a su termino. Y volvió a repetir lo que antes había expuesto en el Consejo de Guerra. Pinto lo contradijo que aun supuesto que las pocas municiones de que se disponían, bastasen para expulsar a los peruanos de Tarapacá, ya que estos podrían reforzarse fácilmente con el ejercito de Tacna, y no tener municiones para una segunda batalla.

Prats, exasperado, hizo al presidente, quien se paseaba, un ademán grosero, por la espalda, que desgraciadamente se reflejó en un espejo del salón. Pinto aparentó no haber advertido el ademán. El 12 de abril de 1879, la cámara rechazó el voto de censura por 52 votos a 21, pero cuando los ministros regresaron a la Moneda, llevando alborozados la noticia e su aplastante victoria, Pinto recibió a Prats tan secamente y con tanta frialdad, que el ministro tuvo que presentar su renuncia al día siguiente 13 de abril. Prats y Pinto no volvieron a saludarse en el resto de sus vidas.

viernes, 23 de octubre de 2009

ROTATIVA MINISTERIAL

Durante el gobierno de José Manuel Balmaceda, la rotativa ministerial alcanzo grados tan altos que llevaban a situaciones insólitas. Le ocurrió esto a un humilde párroco, que obtuvo una subvención para su parroquia en el ministerio de relaciones y culto.

Temiendo un cambio de ministerio, se apresuró a pedirle al ministro Juan Castellón la subvención, a lo que le respondió: "No tema eso señor cura, porque Balmaceda nos ha asegurado que terminara su gobierno con nosotros, y para eso faltan más de dos años".

El ministerio cayó antes de firmar el decreto de la subvención, el cura obtuvo de su sucesor Eduardo Matte la promesa de firmar el papel, pero como tardaba en hacerlo lo increpo a firmar el papel en es mismo momento, a lo que el ministro respondió:
"¡Que curita tan apurón! ¿no le he dicho que su dinero esta seguro?"
"¿Y si sobreviene un cambio de ministerio?"
"No lo tema señor cura, el Presidente nos ha dicho que su deseo es terminar su gobierno con su actual gabinete, vuelva dentro de cuatro días y estará firmado"

El cura prefirió esperar para firmar el documento en el acto, hasta que a las 12:30 llegó el subsecretario a darle una noticia: el ministerio había renunciado y el ministro no volvería para firmar. Organizado el nuevo ministerio por Belisario Prats, el cura le dirigió a él sus dudas sobre su duración, a lo que dijo Prats:
"No hay cuidado sobre nuestra estabilidad, porque Balmaceda nos ha repetido que esta resuelto a concluir su gobierno con nosotros".
"¿Eso les ha dicho?" -replico con ironía el cura- "Entonces hoy mismo preparen sus maletas. ¡A usted cierto, le acaban de declarar la muerte!"