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domingo, 21 de noviembre de 2010

ESCAPE CON UNA SOPRANO

A Arturo Alessandri Palma nunca le temió a los riesgos que involucraban sus atrevidos amoríos. Como le ocurrió en 1935, cuando tenía 65 años, y llevaba tres en años en La Moneda, en su segunda Presidencia.

Luego de las largas Fiestas Patrias, los reporteros de La Moneda fueron informados que el Presidente de la República, aquejado de una ligera indisposición, guardaba reposo en las dependencias de palacio.

Pero no estaba allí. Como en una novela por entregas, había desaparecido. Sólo su secretario, el jefe de la policía civil, y algunos amigos juramentados, conocían la sentimental verdad. El León se había encantado de Pina Gatti, la soprano italiana que cantó Tosca y El trovador en la temporada lírica. Muy galante, y también como un caballero, decidió ir a dejarla a Buenos Aires.

En el mismo tren, en el vagón de los coches dormitorios, hubo que instalar dos guatones de la Novena Administrativa de Investigaciones, la policía política, conocidos como los guatones por ser todos anchos como “roperos de tres cuerpos”.

Fue el secreto mejor guardado, poniendo a prueba los nervios de sus más cercanos, que temían que si la oposición se enteraba pudiera lograr que se declarase vacante el cargo, pues entonces el Presidente requería de la autorización del Parlamento para ausentarse del país.

martes, 19 de octubre de 2010

¿EL REY DE LA SELVA?

Uno de los incidentes más sonados en la historia , se produjo con la publicación del número 285 de la revista "Topaze".

Esta revista, que se rotuló a sí misma como "el barómetro de la política chilena", nació en el año 1931, fue publicada hasta 1970, y se transformó en la más importante publicación de su ramo en Chile. La revista Topaze las emprendía sin distinciones contra el Gobierno o contra la oposición, no pocas veces debió pasar algunos tragos amargos con la censura.

Sin embargo, el momento más complicado de su historia se dio en la segunda semana de Enero de 1938. En aquellos años, la política chilena estaba algo complicada. Arturo Alessandri Palma había sido Presidente de Chile desde 1932, tocaban elecciones en 1938, y era el primero que estaba casi por acabar su período presidencial desde él mismo, porque entre 1925 (en que el mismo Alessandri había abandonado el mando supremo) y 1932, Chile había estado sumido en una fuerte anarquía y un estado cercano a la falta de Constitución, si no en la teoría, sí en la práctica.

Para esa elección, uno de los favoritos era el General Carlos Ibáñez del Campo, quién había sido Presidente de Chile por la vía del golpe de estado, entre 1927 y 1931, hasta que los efectos económicos de la Gran Depresión habían terminado por obligarle a renunciar. Ibáñez aspiraba a llegar otra vez a Presidente por la vía electoral, apoyado por grupos de derecha, incluyendo a grupos simpatizantes nazis (en la época no estallaba aún la Segunda Guerra Mundial, y los nazis no estaban tan desprestigiados como después de ésta).

Alessandri en su segundo período había gobernado con la derecha, no simpatizaba con Ibáñez del Campo, y de hecho, le había atacado con un duro discurso. En respuesta, Ibáñez del Campo no se achicó, y lanzó una carta pública de desafío al mandatario. Todo el mundo esperaba que el Presidente de la República salvara la dignidad del sillón presidencial y pusiera en su lugar a Ibáñez del Campo, pero esto no sucedió. Coke entonces dibujó una caricatura (y "Topaze" la publicó, claro) titulada "se chupó", en que un pintor dibujaba a un león rugiendo, mientras que delante suyo tenía el modelo de un león en el suelo, con el pie encima de un domador, que tenía la cara de Carlos Ibáñez del Campo (es la imagen que ilustra este posteo, por más señas).

El Profesor Topaze, protagonista de la revista, le decía al pintor: "¿Sabe, mi general, que no es tan bravo el león como lo pintan?". El puñetazo era bien visible, porque Arturo Alessandri Palma no en vano era conocido como "el León de Tarapacá". Con todo, Coke le había encargado la caricatura a Pekén, otro dibujante, con la prevención de que no lo fisonomizara con los rasgos del Presidente.

Antes de que la revista fuera lanzada, de alguna manera, Alessandri se enteró. Coke fue inmediatamente puesto bajo arresto.

El ministro instructor preguntó:-¿Ha sido su intención personificar al Presidente de la República en la figura de este león?

-Me sorprende que S.S. suponga que S.E. pueda ser representado por un animal- fue la respuesta maliciosamente "ingenua" de Coke, quien ganó así la batalla legal.

Con todo, cuando volvieron a la editorial, Coke se encontró con la noticia de que la Policía de Investigaciones había entrado al edificio y retirado en camiones la tirada completa. Después de investigar varias horas, descubrieron finalmente el lugar en el cual la tirada completa había sido incinerada. De inmediato buscaron al juez, el cual acudió al lugar el prefecto Peluchonneau denunciado junto a un actuario.

Obtuvieron las pruebas entre los restos calcinados, y con ello hubo un nuevo proceso, ahora contra la Policía de Investigaciones. En unas cuantas horas, estaba renunciado, y el propio Presidente Alessandri debía confesarse por radio como responsable de dar la orden...Ni qué decir de cómo Topaze se festinó por semanas a costa de Alessandri, quien tuvo que mantenerse callado.

En una de las tantas, lo dibujó amenazando al Profesor Topaze, diciéndole "Amigo Topaze, hay que odiarme menos y quererme más"... Muchos años después, Alessandri diría de su acerba relación con Topaze: "No le guardo rencor a Topaze. Es cierto que ha sido injusto y violento conmigo, pero no me quejo. Siempre he pensado que los hombres tienen su sino, y el mío ha sido que, como a las pelotas de fútbol, mis adversarios me han levantado a puntapiés"...

sábado, 21 de agosto de 2010

UN DUELO EN LA CORDILLERA

El duelo era sin duda una pasión de caballeros-políticos hasta la primera mitad del siglo XX. Por cualquier frase que resultara ofensiva, el afectado nombraba a sus padrinos y éstos se comunicaban con el injuriador, y la disputa “se lavaba en el campo de honor”.

Ocurrió en febrero de 1919, el protagonista para variar era Arturo Alessandri a la sazón Senador por Tarapacá, y procuraba ser candidato presidencial, cuando se enfrasco en una polémica con el senador liberal Guillermo Rivera (el amigo de una ex primera dama). Rivera propiciaba que el candidato surgiera de todas las colectividades liberales, pues también las había en los conservadores (la Coalición), lo que León calificó de “falta de lealtad y traición” a quienes los había acompañado. No se quedo ahí, la proposición de Rivera recibió elogios de sus partidarios, Alessandri agregó: “La mediocridad de los débiles busca el halago y el aplauso fácil”. Estimando Rivera que dichos conceptos “deprimían su honra”, inmediatamente busco sus padrinos. Alessandri tuvo en cuenta que el duelo era un delito, y aunque la policía siempre lo ignoraba para no interferir en pleito de caballeros, esta vez si podía actuar, lo que podría dejarlo inhabilitado para ser Presidente. Pero, por otra parte, quien rehuía un duelo quedaba descalificado como caballero: era un hombre sin honor.

¿Cómo zafarse? El desafiado podía elegir el lugar, Alessandri eligió “a los pies de la estatua del Cristo Redentor”, en plena cordillera, a 3900 metros de altura. Como estaba en la frontera con Argentina, si llegaba la policía podía eludirla atravesando al otro lado. Los padrinos rabiaron, pero tuvieron que aceptar.

A las dos de la tarde del martes 24, Alessandri entra a la Casa Francesa (Estado esquina Huérfanos) y sale sigiloso, por el pasaje Matte hacia el Club de la Unión. De allí, para despistar, aborda un Ford hacia el parque Cousiño, y luego se devuelve por Vergara hacia Agustinas 236, la casa de su padrino de duelo, Cornelio Saavedra Montt.

Burlando al policía que vigila la casa de Saavedra, salen juntos por la puerta falsa que da a calle Cienfuegos, donde los aguarda un Buick, perfectamente equipado para un largo viaje. A todo escape, toman Avenida Independencia, sumándose el diputado radical Héctor Arancibia Laso, su otro padrino, a la altura de Hipódromo Chile. Camuflado en un traje de equitación, lleva una caja de pistolas. Juntos emprenden rumbo por la cuesta chacabuco hacia Los Andes. Paran en el Hotel Sudamericano, que no es el mejor, pero saben que la policía los buscara en el Plaza y en el Español. Comen algo, y luego en los baños se disfrazan en forma irreconocible. Prosiguen hasta Río Blanco. En el camino, una pareja de carabineros detiene el Buick, pero les fue imposible reconocer al señor Alessandri, que usaba bigotes, al señor Saavedra, que tenia patillas inglesas, ni al señor Arancibia Laso, que, colocado en el asiento del conductor, con grandes anteojos azules, manejaba el auto.

Mientras Alessandri y sus padrinos dejaban Santiago, su contendor, Guillermo Rivera, abandonaba Limache en el tren expreso. En Llay Llay abordaba la combinación a Los andes, para luego pernoctar en el fundo La Palomera. A las cinco de la madrugada, Alessandri y sus padrinos abandonan el hotel y emprenden camino a la cordillera. En la ruta, según le han informado, pueden encontrar arrieros y mulas. Bastaría un solo arriero, pero contratan a los cuatro que hay. Se repite el mismo caso, llevándose todas las mulas, aunque bastarían solo las necesarias para continuar el viaje si se hiciera imposible seguir en automóvil.

La prevención era acertada, pues 10 kilómetros mas adelante encuentran un puente cortado. Sin descanso, a marcha forzada, continúan. Justo al mediodía llegan a Caracoles. Cornelio Saavedra montaba una mula baya que no pudo resistir sus 120 kilos y se echo al suelo. No quiere seguir cansando mulas, e intenta continuar a pie, pero a los 100 metros lo vence una indisposición muy frecuente en las partes altas: ¡la puna! Los arrieros lo auxilian con limones.

A la una y media de la tarde llegan a los pies del Cristo Redentor. Gendarmes argentinos se acercan, y Arancibia les formula “cargos severos por encontrarse en territorio chileno”. Ellos alegan que están allí por instrucciones de la policía chilena para evitar el lance. Arancibia responde que han sido objeto de una trampa, pues ellos como parlamentarios llegaron allí avisados de que gendarmes argentinos entrarían a territorio chileno. Estos pedían excusas y se retiran.

Justo a las tres de la tarde, hora fijada para el duelo, el padrino Arancibia exige a Alessandri que regrese “por no haberse presentado ni su adversario ni sus padrinos”. Aguardan media hora más. Concluido el plazo, levantan el acta y dejan establecido que el contenedor no se presento al “campo del honor” y que no podían esperar mas, pues se estaban congelando.

Rivera, en cambio, señaló que no llego al encuentro porque todos los arrieros y mulas del sector cordillerano fueron arrendados por Alessandri con la única finalidad de evitar su presencia en el campo de batalla.

jueves, 28 de enero de 2010

COMBOS IBAN, COMBOS VENÍAN

En la década de 1930, la Revista ‘Topaze’ –dirigida por Coke- ironizaba en sus inigualables caricaturas sobre el acontecer político. En una de sus ediciones semanales, en la portada, Coke se refirió festivamente al Presiente Arturo Alessandri, el que no mostró alegría alguna por tal hecho.

Una mañana, paseando por la vereda norte de la calle Ahumada junto a su perro “Ulk” (un enorme gran danés), Alessandri divisó en la acera contraria a Coke. De inmediato, el Presidente cruzó la calle y le pasó la correa con que ataba a su can al primer transeúnte que se cruzó, y sin decir ‘agua va’ se lanzó sobre Coke dándole golpes de puño. Obviamente, el dibujante respondió a la agresión y los dos caballeros rodaron por el suelo mientras ‘Ulk’ ladraba que era un gusto.

Tres policías llegaron al lugar y separaron a los contendores. Grande fue la sorpresa de los policías al descubrir que uno de los ‘boxeadores’ era el Presidente de la República. “Excelencia, vamos a llevara este señor (Coke) a la comisaría y a usted le acompañaremos a "La Moneda". Alessandri se zafó con disgusto del brazo policial, ordenando dejar libre a Coke porque “con este señor tenemos muchas cosas de qué hablar, y vendrá conmigo a la casa presidencial para tomarnos un té y arreglar nuestros entuertos como lo que somos, verdaderos caballeros”.

Dicho y hecho. Alessandri recogió a su perro, y tomando del brazo a Coke marchó junto al caricaturista tranquilamente por calle Moneda hacia la costa. “Pegai fuerte, viejo huevón, pero igual te ‘aforré’ un buen combo en el hocico”, dijo el Presidente. “A la mala, excelencia, a la mala”, contestó Coke. “A la mala, poh…tal como tú te permites burlarte del Presidente de en tu revistucha”.

viernes, 8 de enero de 2010

¿CUÁL ES LA SOLUCIÓN DE CONJUNTO?

Cuando Arturo Alessandri Palma después de su segunda presidencia, al día del siguiente de la asunción del mando del Frente Popular, hizo un viaje a Europa, para reposar y “estudiar la situación internacional”, se entrevistó en Roma con Galeazzo Ciano, el Ministro de Relaciones Exteriores de Mussolini. Después de hablarle de la situación de Chile, de extenderse sobre las condiciones sudamericanas, inquirió el viejo Presidente al joven conde italiano cual era la verdad y secreta verdad de los graves conflictos europeos en curso.

Después de oír atentamente al Ministro (que por cierto se abstuvo de transmitirle sus firmes secretos), Alessandri, conocido por su sentido del humor, pero sin sombra de intención humorística esta vez, reveló hasta que punto era el paradigma de los políticos chilenos, diciéndole como observación final: “¿Y no habrá solución de conjunto para los problemas europeos?”. Hasta ese momento al jerarca fascista se le desencajo la cara y creyó de este caso, algo digno de contar con estupor esta entrevista en su Diario.

martes, 5 de enero de 2010

EL CARA Y SELLO DE LA ELECCIÓN DE PIÑERA

Se empieza a vivir la elección del próximo 17 de enero. Con estos datos se enfrentará Sebastián Piñera, pero una vez concluido la jornada electoral pasará a la historia de Chile dependiendo del resultado de la elección, acá tres datos para recordar.

Si Piñera ganara.......
Se coinvertiría en el primer Presidente de Derecha elegido democráticamente en 52 años. El último triunfo de ese sector político ocurrió el 4 de septiembre de 1958 cuando Jorge Alessandri ganó la elección con el 32%. Además, sería el primer presidente de Derecha electo desde el retorno de la democracia, terminando con la hegemonía de la Concertación desde 1990.

Si Piñera perdiera.......

Se coinvertiría en el primer candidato de Derecha en ser derrotado dos veces seguida bajo el sistema ballotage o segunda vuelta (2006 y 2010). Además, sería el primer candidato presidencial desde el retorno de la democracia que gana la elección de primera vuelta y que lo derrotan en la segunda vuelta.

Si Piñera ganara.......

Se convertiría en el quinto candidato en ganar la siguiente elección presidencial después haber perdido la anterior. Pedro Montt, perdió en 1901 y ganó las de 1906, mismo caso ocurrió con Arturo Alessandri Palma en 1931 y 1932, Eduardo Frei Montalva en 1958 y 1964 y Salvador Allende en 1964 y 1970 respectivamente.

Si Piñera perdiera.......

Se convertiría en el segundo candidato en quedar en segundo lugar dos veces seguida una elección presidencial junto a Salvador Allende en 1958 y 1964

Si Piñera ganara.......

Se convertiría en el tercer hombre de negocios que ha logrado la Presidencia de la República, sus antecesores fueron Juan Luis Sanfuentes (1915-1920) y Jorge Alessandri Rodríguez (1958-1964).

Si Piñera perdiera.......

Se convertiría en el cuarto millonario en ser derrotado en una elección presidencial con reales opciones de ganar, siendo el primero en perder dos veces y de manera consecutiva (2006-2010). Así ocurrió, en 1871, con el empresario minero José Tomás Urmeneta, posteriormente, Gustavo Ross derrotado en 1938 y Arturo Matte Larraín, vencido en 1952.

martes, 22 de diciembre de 2009

¡"ESOS HUEVONES DE LA NOVENA"¡

La sesión del Senado había terminado, y dos senadores abandonaban el hemiciclo, uno era de mayor edad, y el otro de unos 20 años menos. Este último, cuando descendían unos escalones, ayudaba al otro tomándolo de un brazo. Venían conversando animadamente y lo que escuchaba el longevo debía causarle mucha gracia, a juzgar por su risa.

En el perchero, un vasto mueble de encina, retiraron sus abrigos, que uno y otro ayudaron a colocarse. Luego, el de menor edad (debía tener como 60 años) le pasó el bastón, que éste echó a su espalda.

Cualquiera hubiera pensado que pertenecían al mismo partido. Sin embargo, los redactores políticos que presenciaban esa escena, y que para ellos ya no ofrecía novedad, sabían que nunca tuvieron la menor aproximación ideológica. Más que eso, fueron adversarios, y uno persiguió al otro.

El de mayor edad era Arturo Alessandri Palma, el León, que 10 años antes había terminado su segundo Gobierno. El otro, Elías Lafferte Gaviño, santón del Partido Comunista.

Al día siguiente, Lafferte fue consultado que era lo que les causó tanta diversión. Lo que provocó la risa de Alessandri fue la respuesta a su pregunta acerca de cómo había hecho para esconderse tan bien, unos 12 años antes, en abril de 1936, cuando el León era Presidente y había ordenado su persecución. Don Elías satisfizo la curiosidad de Alessandri, y le contó cómo había burlado a la policía.

Cada noche cambiaba de escondite, y cuando estos estaban por agotársele surgió la solución de alojar en el Teatro Recoleta, de propiedad del empresario comunista Amador Pairoa. Lafferte era muy cuidadoso en su vestuario y presentación, pero al teatro llegaba con peluca y vistiendo una ropa desastrada. Aparecía como ¡el viejito que venía a barrer! Al llegar el día se marchaba. Así había logrado burlar a los agentes de Investigaciones.

“¡Estos huevones de la Novena!”, había mascullado Alessandri riéndose.

lunes, 7 de diciembre de 2009

EN EL CALABOZO CON IBÁÑEZ

El periodista Patricio Mery, en la tarde del 5 de septiembre de 1938 agentes de Investigaciones fueron a buscarlo a su lugar de trabajo en un diario capitalino, pero el auto que los conducía chocó con un vehículo de la locomoción colectiva en Alameda esquina Morandé. Aprovechando la confusión, se fue tranquilamente caminando.

Al enterarse del epilogo de la matanza del seguro obrero, se entrego a Investigaciones. Consideraba que era más seguro estar allí que en la calle, lo encerraron en una celda grande, que solo tenía una litera y un WC. Horas después entraba detenido el General Ibáñez. Conversaron acerca de lo que estaba sucediendo y le aconsejo que él enviara una carta a sus amigos anunciándoles el retiro de su candidatura a la Presidencia, pidiéndoles que votasen por Pedro Aguirre Cerda, como la única forma de derrotar a Gustavo Ross y por ende, a Alessandri, su patrocinador.

A Ibáñez le gustó la idea y pidió una mesa, silla, papel y tinta. Extrañó que se lo llevaran, pero así ocurrió. El agente, cada vez que abría la puerta, se cuadraba y le decía: “Sí, mi general”. Hizo un borrador y luego Ibáñez copió cinco ejemplares de su puño y letra. Ibáñez le dijo al agente que necesitaba hacer llegar esas cartas a las direcciones indicadas. El agente se cuadró con un “Sí, mi general”, salió y cumplió con lo que se pedía.

Esa carta hizo que los partidarios de Ibáñez votaran por Don Pedro. Aunque no era el mejor momento de Ibáñez, su retiro ayudó: el Frente Popular ganó por apenas 4.111 votos.

sábado, 28 de noviembre de 2009

BAJENSE LOS PANTALONES

Ocurrió en plena campaña parlamentaria. Desde "La Moneda" Arturo Alessandri manejaba los hilos directamente a objeto de obtener una mayoría que le era imprescindible en el Congreso Nacional. Pero había una fuerte oposición conservadora, específicamente en provincias donde la clase agraria terrateniente se manifestaba definitivamente como la mayor enemiga del mandatario.

Un domingo en la mañana, Alessandri fue informado vía telégrafo que en la Plaza de Armas de Temuco un grupo no superior a veinte jóvenes –todos ellos hijos de conocidos latifundistas de la zona- se encontraban detenidos en la misma Plaza por las fuerzas policiales, ya que fueron sorprendidos armando escándalo contra el gobierno. En ese mismo momento el asunto era observado por numerosos feligreses que recién salían de la misa dominical en la iglesia principal de la ciudad.

Alessandri, furioso, dio la más extraña orden: “Bájenle los pantalones y ante el público que está presente denle unos buenos chicotazos a poto pelado a esos hijitos de papá, y después suéltenlos para que vayan a llorar sus vergüenzas a otra parte”.

Y así se hizo. Veinte jovenzuelos, hijos de ‘familias bien’, fueron zurrados por los policías, a calzoncillo quitado y frente a la comunidad temuquense.

viernes, 30 de octubre de 2009

CUIDADO CON EL PERRO

Durante la segunda presidencia de Arturo Alessandri Palma (1932-1938) llegó un ministro Plenipotenciario de Hungría. El diplomático venía de haberse acreditado en la Casa Rosada, ahora tenía su turno a La Moneda, para ir después al Perú y los demás países del continente.
Llegado el día y la hora de la ceremonia, se anuncia al diplomático junto al Jefe de Protocolo de la cancillería. El canciller Miguel Cruchaga junto a un grupo de asesores va reunirse con Don Arturo en su despacho, para esperar al representante húngaro en el Salón Rojo.

El Presidente los recibió y comenzó a protestar: “! Pero Miguel, hasta cuando con estas cosas ¡” ¡Ya vienen a quitarme el tiempo ¡ ¿No ven que no me dejan trabajar? Enojado se puso su chaqué y se encaminó al Salón Rojo. Detrás y a la siga de su amo partió Ulk, el perro danés y regalón del presidente, que una vez instalados todos en el lugar de la ceremonia, se acurrucó bajo un rayo de sol, bostezando sin disimulo.

Se abren las puertas del salón, entrando el Jefe de Protocolo anunciando al representante de Hungría. Ingresa un húsar de dos metros, deslumbrante, imponente, recién sacado en apariencia de la Corte Imperial. Pantalón de piel blanca embutido en botas granaderas, chaquetillas cerradas con alamares de oro, dolmán con vueltas de cebellina caído sobre el hombro y al lado con un plateado sable. Su brazo derecho sostenía un casco y la mano izquierda empuñaba el sobre con las credenciales.

Antes de avanzar taconeó y golpeando los espolines, hizo una de esas reverencias tan inimitablemente germánicas, repitiendo en el centro del salón y volvió a inclinarse al acercarse al mandatario. Al primer taconazo Ulk, había alzado el hocico; al segundo se irguió, al tercero, pensado seguramente que este gigante forrado en piel atacaría a su amo, se le fue encima de un salto, con todo el ímpetu de sus cincuenta kilos. Alessandri descolocado trataba de alejarlo gritándole: “! Perro de mierda…perro de mierda…!” “! Llamen al guardia ¡”. El jefe de protocolo en cuatro pies, buscaba en el piso el monóculo que había saltado lejos con la embestida del can. Don Arturo trataba de recoger el sobre con las credenciales.

Restablecida la calma, el diplomático bastante magullado y desarbolado, pudo entregar sus documentos, en la cual el León de Tarapacá pronuncio unas pocas palabras que el Canciller Cruchaga completó como Dios le dio a entender, dando término a la agitada ceremonia.

lunes, 14 de septiembre de 2009

LA GUERRA DE DON LADISLAO

A mediados de los lejanos años 20, en pleno gobierno de Juan Luis Sanfuentes, ocurrió uno de los hechos más curiosos de la historia de Chile: la guerra de Don Ladislao.
En aquellos tiempos, era evidente que Arturo Alessandri era el que la llevaba, para desespero del gobierno. En un ataque de imaginación febril y no teniendo que inventar para detener al León de Tarapacá, el gobierno de aquella época movilizó al ejército ante una supuesta amenaza en el norte de una invasión peruana. El pretexto eran supuestas reivindicaciones territoriales del Perú, que habían pasado a mayores y por tanto la integridad de la patria corría peligro.
Aquellas supuestas reivindicaciones no eran más que el primer reclamo boliviano sobre la mediterraneidad, presentado a la Sociedad de las Naciones, que contó con el guiño aprobatorio del gobierno del Perú en aquel tiempo. Fue un frenesí, se movilizaron a antiguos reservistas, la primera división de ejército empezó a hacer maniobras en el desierto, las hordas enfervorizadas clamaban por más sangre chola, los viejos veteranos de la guerra del pacífico, con sus patas cojas y sus muñones salieron a marchar...la prensa martillaba y martillaba de fervor por la tercera guerra contra la confederación, y no hubo quien dijo que en esta pasada nos quedamos con hasta con los huacos.
La guerra de Don Ladislao duró obviamente hasta que pasaron las elecciones, y no se vio a peruano alguno marchando hacia su "Estrellita del Sur". La única organización que se opuso al fervor nacionalista desatado por Don Ladislao y el temor a que los cholos vinieran a llevarse de vuelta el Huáscar, el suspiro limeño, el pisco y los leones de la avenida Idem, fue la FECH, lo que le valió ser acusada de antipatriota...fue famoso el cartel colocado en su sede por las hordas nacionalistas "Se vende esta casa. Tratar en Lima".Pasó el tiempo y ni los peruanos se aparecieron por acá a llevarse el suspiro limeño, ni la FECH se vendió en Lima y el gobierno del opaco Sanfuentes y el ingenioso Don Ladislao pudo detener la ola desatada por el León de Tarapacá y su "chusma querida".

martes, 8 de septiembre de 2009

"¡¡CURICANOS DE MIERDA¡¡"


Como se sabe, Alessandri Palma era un gran orador y gustaba discursear sin pausas frente a multitudes enfervorizadas. Era un tribuno algo demagogo, pero efectivo. Consciente de su poder, siendo Presidente de la República, decidió encabezar la campaña parlamentaria de su tienda política ya que necesitaba urgentemente contar con mayoría en el Congreso. A bordo de un tren recorrió ciudades y pueblos entre Santiago y Chillán, deteniéndose en cada estación ferroviaria donde le esperaba una multitud anhelante por escuchar sus peroratas.

Al regresar desde Chillán a la capital, habiendo ya discurseado en cuanta estación existía en aquel trayecto, el tren tuvo que detenerse en Curicó para recargar carbón y agua, por lo que esa parada demoraría solamente algunos escasos minutos. No obstante, un enorme grupo de adherentes rodearon el último vagón exigiendo al mandatario pronunciar algunas palabras. Ni corto ni perezoso, Alessandri apareció en el descanso final del vagón dispuesto a hablar, pero el griterío era ensordecedor y, para colmo de males, el conductor del tren hizo sonar el silbato indicando que la máquina volvía a ponerse en marcha.

Desesperado por ambos hechos, Alessandri gritó a viva voz: “Tres palabras solamente, tres palabras solamente”. Pero la masa seguía vivando y chillando de alegría, impidiendo al Presidente imponer su voz por sobre el griterío general. Además, el tren comenzaba ya a moverse. “Tres palabras solamente, tres palabras”, insistía a grito pelado el mandatario, francamente molesto porque el gentío le impedía hablar.

La muchedumbre comenzó a bajar sus decibeles en el mismo momento que el convoy aceleraba su andar. “El León nos dirá tres palabras, amigos…guardemos silencio y escuchemos a nuestro Presidente”, voceó uno de los concurrentes que estaba en las primeras filas. “Tres palabras nada más”, insistió Alessandri, mientras el tren aumentaba su velocidad…y cuando hubo silencio suficiente (con el tren acelerando su andar), Alessandri, molesto hasta el tuétano por no haber podido discursear, gritó por fin esas famosas tres palabras: “¡¡Curicanos de mierda!!”.

lunes, 7 de septiembre de 2009

CAOS EN EL 21 DE MAYO

El día 21 de mayo de 1938, el Presidente de la República Arturo Alessandri Palma debía rendir su última cuenta anual ante el país. Antes de comenzar la sesión, un estruendo hace remecer el viejo edificio. Una bomba de ruido había explotado en los jardines del Congreso Nacional.

Cuando el Presidente del Senado, Miguel Cruchaga Tocornal, da inicio a la sesión, el diputado radical Gabriel González Videla pide la palabra. El parlamentario pretendía protestar a viva voz por los atropellos sufridos durante la campaña y por el mencionado intervencionismo en las elecciones de ese año.

Otros congresistas del Frente Popular (coalición opositora) apoyan su protesta, por lo que en las tribunas se oye un griterío que empapela a González y a los diputados frentistas. Los parlamentarios frentistas se retiran gritando “¡Viva el Frente Popular!” y alzando el puño. Los congresales oficialistas y ciertos miembros del público les gritan.

El jefe de los nacistas, el diputado Jorge González von Mareés se queda en el hemiciclo. Recibe una serie de insultos que luego terminan en pelea. Ante esto responde con un disparo al aire. Una turba de carabineros, detectives y público se le abalanza y lo golpean. Los diputados radicales Justiniano Sotomayor y Fernando Maira corren igual o peor suerte al tratar de defenderlo. El Congreso se convierte en un campo de batalla.

Mientras tanto, Gabriel González Videla vuelve sobre su marcha. El futuro presidente era en ese entonces un ardoroso radical de izquierda advierte al Presidente del Senado: “sobre mi cadáver se llevarán detenido a un diputado de la República”, por lo que Carabineros lo detiene en ese mismo instante.

Varios de los presentes fueron a parar a la Posta 3 para constatar golpes. Los opositores quedan presentan una acusación constitucional contra el Ministro del Interior, Luis Salas Romo, por violación del fuero parlamentario. El Ministro se salva por tres votos.

En agosto de ese año un grupo de adherentes opositores van al Congreso para la discusión de una ley. Ahí varios diputados, encabezados por el propio González, se le van encima y arman otra trifulca. Todos estos incidentes serían un preludio de lo que vendría después, el famoso 5 de septiembre de 1938, cuando un grupo de nacistas intentan un alzamiento contra Alessandri, tomándose el Seguro Obrero., esto trae como consecuencia el triunfo de Pedro Aguirre Cerda como en las elecciones de octubre.

EL RÍDICULO ALZAMIENTO DE ARIOSTO

Era 1939, nuestro país aún vivía los efectos del terremoto de Chillán y, a raíz de esta tragedia, nacía la Corfo. En La Moneda gobernaba el Frente Popular, coalición izquierdista presidida por el maestro Pedro Aguirre Cerda. “Don Tinto” (llamado así por poseer viñas, no por aficiones etílicas) nunca se imaginó lo que iba a ocurrir un día de agosto de ese año, a pocos meses de asumido. No sería un terremoto lo que lo iba a asustar, sino un insólito y ridículo alzamiento.

El país había vivido momentos de inestabilidad entre 1924 y 1932. Golpes de Estado, levantamientos, seudo dictaduras y conspiraciones varias habían agitado la vida de nuestra patria. Con el segundo gobierno de Arturo Alessandri Palma, se había llegado a una situación de aparente calma, pero existían ciertos sectores descontentos con el Frente Popular. Personeros de derecha y oficiales, en retiro y activos, miraban con malos ojos al “régimen comunistoide del Negro Aguirre”, como lo llamaban con desprecio.

Un día, unos pocos oficiales “hicieron ver” su molestia de malas maneras. Por esta razón, el general de Ejército Ariosto Herrera Ramírez (descendiente del héroe Eleuterio Ramírez, parentesco que lo ayudó a ascender), comandante de la Segunda División, fue llamado a retiro de las filas. Herrera había sido adicto militar en la Italia de Mussolini y no ocultaba sus simpatías por el caudillo itálico, ni por Hitler o Franco. Marcado por su carácter anticomunista, se había negado a desfilar frente a La Moneda el 21 de mayo, al ver que flameaban trapos rojos cerca de sus tropas. Él mismo habría sacado violentamente las banderas a punta de sables y amenazas. El hecho de ser considerado sospechoso por “fascista” lo hizo retirarse picado de su institución.

El 25 de agosto de 1939, Ariosto Herrera intentó nada menos que levantarse en contra del gobierno de Aguirre Cerda . ¿Cómo? Salió de su casa de madrugada con una manta de Castilla y se acuarteló en el regimiento Tacna. Dentro del cuartel, Ariosto envalentonó a sus oficiales: “El que esté de acuerdo conmigo, un paso al frente”. Sólo dos soldados decidieron dar el paso. La mayoría de los oficiales jóvenes no le compraron el llamado; no pretendían cortar su carrera por una absurda aventura golpista.

Pese al poco entusiasmo, la noticia llegó a La Moneda. Los tiras tenían órdenes de seguir los movimientos de Herrera. Al enterarse, Don Tinto montó en cólera. Cuenta la leyenda que tomó una pistola y exclamó: “¡ Muerto me sacan de aquí, mi deber es morir matando!” Las malas lenguas añaden que uno de los que presenció este episodio fue el Ministro de Salud, el entonces joven médico Salvador Allende. El destino le tenía preparada una jugarreta similar, pero mucho peor.

El golpe había nacido muerto. Las Fuerzas Armadas se mantuvieron leales al gobierno. La aventura de Ariosto no pasó de ser una broma. Herrera pretendía emular a Mussolini encabezando una “Marcha sobre Roma” a la chilena, acompañado de tanques y gente del pueblo. Dicen que tenía preparadas hasta unas “góndolas” (micros antiguas) para trasladar a personal golpista de la Escuela de Infantería de San Bernardo. Pero cuando los conjurados llegaron a buscarlas, se encontraron con la sorpresita de que no tenían las llaves ni combustible. Así las cosas, no les fue muy difícil a las tropas leales atrapar a Ariosto.

El militar pidió entonces permiso para suicidarse. Pero él mismo no tardó en arrepentirse y se entregó tranquilito. Pero aquí no paró el asunto. Pronto se descubrió que todo era una conspiración y que Herrera había sido sólo un títere de otros. ¿De quién? Del ex dictador Carlos Ibáñez del Campo, Herrera cayó preso, pero el “Caballo” Ibáñez se arrancó, con la cola entre las piernas, a la Argentina. Días después, cayeron una serie de sospechosos vinculados a la derecha, todos encarcelados o relegados. El gobierno masón y comefraile de Aguirre Cerda no tuvo empachos en detener hasta a un sacerdote muy cercano a Ibáñez.

Durante el mismo día del ridículo golpecito se reunió una multitud frente al Palacio de Toesca. “Todo Chile con Aguirre” era el estribillo coreado por 200 mil almas. “La Democracia se ha salvado”, diría don Tinto. “Las instituciones funcionan”, se diría hoy día.

LA PIOCHA DE O'HIGGINS

Para gran parte de la población, el símbolo del poder del Presidente de la República es la banda presidencial. Sin embargo, de acuerdo a la tradición nacional, éste realmente recae en “LA PIOCHA DE O'HIGGINS" que se coloca sobre la banda en el extremo inferior de la banda presidencial, es una estrella de cinco puntas de, aproximadamente, 7 cms de diámetro, esmaltada en color rojo.

Esta Piocha es el homenaje más simbólico a su memoria. Se dio esta denominación a una medalla que O’Higgins ordenó poner en la banda presidencial, reliquia que fue regalada por el prócer a José Gregorio Argomedo luego de su abdicación (1823).En el marco de la inauguración del monumento instalado en la Alameda (1872), los sucesores de Argomedo la entregaron al Presidente Federico Errázuriz Zañartú, quien la puso en la banda presidencial inaugurando una tradición que se mantiene.

Aunque se reconoce que la Piocha lleva un poder casi místico. Para las ceremonias de mando, el Presidente electo debe recibirlo de su antecesor para que su futura administración tenga suerte. Pero existen historias en las cuales existieron casos en que esta reliquia se les cayó a los Primeros Mandatarios.

Durante la asunción del presidente Arturo Alessandri (1920), ocurrió un hecho que ha querido considerarse como una especie de premonición de los acontecimientos que sucederían entre 1924 y 1925.

Luis Claro Solar, en su calidad de presidente del Senado, al tratar de colocar la piocha de O'Higgins sobre la banda presidencial, ésta se cayó al suelo. Claro Solar, se apresuró a levantarla y la colocó de nuevo sobre la banda. Arturo Alessandri al ver lo sucedido expresó: "Mal augurio me acompaña, la insignia del mando se quiere escapar", a lo que Claro Solar contestó: "No importa porque nada ha pasado; yo se la puse de nuevo".Detentando la primera magistratura el "León de Tarapacá" Arturo Alessandri Palma se percató de este detalle y al terminar su primer mandato (1925) tomó un pequeño trozo papel, escribió sobre él, lo fechó y lo guardó dentro de la piocha.

Cuando salio electo Presidente de la República, por un segundo período (1932), recibió la banda presidencial, y luego que se le hiciera entrega de la piocha, procedió a abrir la cerradura y sacar el papelito que estaba en su interior, exhibiéndola al público presente. Dicho trozo de papel decía "VOLVERÉ".

Se mantuvo intacta hasta el golpe de estado de 1973, en que desapareció durante el bombardeo al Palacio de La Moneda. Durante el Régimen Militar fue confeccionada una nueva, en bases a fotografías de la original.

Más de 80 años después de la asunción de Alessandri, la piocha de O'Higgins volvió a jugar una mala pasada al primer mandatario del país durante las ceremonias de cambio de mando.

El 12 de marzo de 2006, un día después de la inauguración de su mandato, Michelle Bachelet abordó el automóvil presidencial con rumbo a la Catedral Metropolitana para participar del Te Deum ecuménico en honor a su gobierno. Sin embargo, al subir al Ford Galaxie, la piocha de O'Higgins, que se coloca sobre la banda presidencial, quedó atascada con la puerta y se desprendió de la banda, cayendo al suelo.

Bachelet alcanzó a percatarse de lo sucedido y trató de buscar la piocha, pero un carabinero cercano notó el suceso y recogió el símbolo del poder. La primera Presidenta del país recibió la piocha y la guardó entre sus manos, aliviada luego de que por algunos segundos, su poder estuviera en el suelo.