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sábado, 15 de mayo de 2010

VACACIONES PRESIDENCIALES (Parte I)

Las vacaciones, aparecieron en el país "por decreto", ya que antes se necesitó reconocer algunas garantías a los trabajadores, como el derecho a feriado, para que salir a veranear se hiciera popular, recién bien entrado el siglo XX. Así, cuando el 28 de mayo de 1931 el Presidente Ibáñez firma el decreto 178, que asegura a los obreros un "feriado" de siete días por cada 220 trabajados, salir a tomar vacaciones ya era toda una institución. En el tema estrictamente presidencial, la experiencia de una vida política larga es importante para quienes asumen cargos de tanta responsabilidad como la Presidencia. La experiencia ayuda a poder desconectarse y, al mismo tiempo, a estar pendiente de lo que pasa en el país, y mientras más cerca de La Moneda están los Presidentes, más descansan.

El primer Jefe de Estado en pasar sus vacaciones en el Palacio Cerro Castillo, fue Carlos Ibáñez del Campo, en el verano de 1930. La idea de construir ese palacio presidencial de veraneo en Viña del Mar la tuvo a fines de los años 20 por su esposa Graciela Letelier Velasco. Tal fue el impacto que causó su construcción al inaugurarse en 1930 que la prensa lo calificó como uno de los más suntuosos y de mejor gusto arquitectónico de Sudamérica. Sin embargo, no fue su principal lugar de veraneo, pues como su señora tenía un fundo, iba a menudo a Linares donde gustaba de conversar con oficiales y soldados. Se cuenta que una vez encontró en un pequeño retén, a un joven oficial al cual invitó a beber una cerveza. El oficial con firmeza le respondió: "Señor General, yo nunca he tomado licor, y no debe usted tomar cerveza". Este oficial era Oscar Izurieta Molina quien llegó a asumir la Comandancia en Jefe del Ejército.

Después de Carlos Ibáñez del Campo, el segundo presidente que pasó sus vacaciones en Cerro Castillo fue Juan Esteban Montero, en compañía de sus ministros. El semanario "Topaze" destacó en ese momento el hecho de que el presidente prefiriera viajar a la costa en un coche común y corriente, despreciando las comodidades del coche presidencial. Al iniciar su mandato, Montero rechazó el Palacio como lugar de veraneo. Se dice que nunca durmió en la residencia, debido a que su anhelo era transformar el Palacio en un hogar para niños. Pero cambió de opinión influido por su esposa Graciela Fehrman, quien disfrutaba largas temporadas en la residencia

Un presidente recordado habitualmente por "Topaze" fue Pedro_Aguirre_Cerda, de quien la publicación dijo en una viñeta donde el primer presidente radical aparece recibiendo el sacramento de la confesión: "acúseme, Padre, de que mi viaje a Viña no fue para visitar la casa donde tanto se sufre (Palacio Cerro Castillo), sino que para echar mi manito en el Casino donde tanto se goza". Así se aludía, por una parte, a lo difícil que resultaba desconectarse de todas las responsabilidades políticas y descansar y, por otra, a la supuesta afición veraniega de Aguirre por el juego. Sin embargo, se señala que al Casino, el presidente nunca entró. La viñeta de Topaze ironizaba con personeros políticos nacionales, como Gustavo Ross, que imitaba la gran vida de los nobles europeos en los casinos franceses de Mónaco y Biarritz. Sea como sea, el año 1939 tras acabar sus primeras vacaciones en Cerro Castillo, el Presidente Aguirre Cerda tuvo la intención de trasladar el gobierno a Viña del Mar, lo cual generó ácidas críticas de la derecha. El terremoto en Chillán y sus 30 mil muertos, hizo que el presidente olvidara sus planes y volviera a asumir la tradición de gobernar desde La Moneda. Aguirre fue el primero de los mandatarios en salir a provincias, porque antes se gobernaba desde Santiago, sin haber conocido nunca las salitreras, Curicó, Chillán, lo cual le valió el epíteto peyorativo de "el presidente viajero". En otras palabras, la "distracción" del presidente consistía en "viajar por el país visitando las provincias que lo necesitaban". El último viaje de Pedro Aguirre Cerda a Viña del Mar "lo efectuó casi al concluir su mandato, con el objetivo de reunir recursos para fomentar la aviación civil en el país, debido a que después del terremoto del 39, los caminos quedaron destrozados y muchos pueblos, completamente aislados", se preveía la necesidad de contar con medios de transportes alternativos a los terrestres, tan susceptibles a los desastres de todo tipo. Además del ansia de viajar, el presidente Aguirre Cerda visitaba habitualmente un fundo en Conchalí perteneciente a su esposa, Juanita Aguirre. En la propiedad mantenía viñas con las que elaboraba sus propios vinos. La derecha lo bautizó "Don Tinto".En las tertulias de Conchalí, el Presidente, hombre de campo, juntaba fácilmente a 300 ó 400 personas y es muy probable que varias de ellas salieran bien mareadas" del fundo.

Juan Antonio Ríos paseaba a largas trancadas por los frondosos jardines de su retiro en La Reina. Descansaba poco: los países aliados le exigían romper relaciones con los miembros del eje, durante la Segunda Guerra Mundial. La presión iba desde la cancelación de la visita al país por parte del presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt, hasta la peregrina propuesta de boicotear en Centroamérica "todo lo chileno", considerando el peligro que había en que fuera atacado el Canal de Panamá. Finalmente en enero de 1943, Chile rompió relaciones con Alemania, Italia y Japón, los miembros del eje, "tomando así su puesto en la defensa de la democracia". A partir de ese momento, los paseos del Presidente Ríos en su retiro de La Reina fueron cada vez menos frecuentes, afectado su presupuesto por la economía de guerra y su salud por las insistentes amenazas de un ataque japonés en el territorio.

sábado, 19 de diciembre de 2009

GABRIELA ES LO MISMO QUE LUCILA

Cierto día, durante el gobierno del Presidente Juan Luis Sanfuentes, el ministro de Justicia e Instrucción Pública, don Pedro Aguirre Cerda, propuso al Presidente que el cargo vacante de directora del Liceo de Niñas de Punta Arenas sea ocupado por la destacada poetisa Gabriela Mistral.

Sanfuentes, quien había oído del trabajo de la poetisa no dudó de la propuesta del Ministro y le pidió que enviara cuanto antes el decreto para firmarlo. El ministro accedió y envió el decreto a Viña del Mar, donde se encontraba el Presidente.

Transcurridos algunos días, el decreto fue devuelto a Santiago, pero éste no venía firmado.

Cuando Sanfuentes llegó a Santiago, don Pedro Aguirre Cerda se acercó y le dijo:
-Presidente. ¿No habíamos quedado de acuerdo en nombrar a Gabriela Mistral directora del Liceo de Punta Arenas?
-Sí -respondió Sanfuentes-, pero usted me mandó el nombramiento extendido a favor de una tal Lucila Godoy, y por eso no lo firmé.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

DON PEDRO HA MUERTO

Hoy se cumple 68 años del fallecimiento del Presidente Pedro Aguirre Cerda que no alcanzó a completar tres años de gobierno, cuando lo afectó la tuberculosis pulmonar. En aquella época esta enfermedad era mortal, y constituía una importante causa de mortalidad a nivel nacional.

Razón por la cual el 10 de noviembre de 1941 entregó el mando al doctor Jerónimo Méndez, asumiendo este último como Vicepresidente. Días antes en la ultima reunión de gabinete les dijo lo siguiente a sus ministros:"Ayer domingo, sali a andar en automovil con la Juanita. Como de costumbre, hicimos el recorrido hasta Conchalí. En el camino encontramos a muchos obreros. Iban tan pobres, tan borrachos, tan tristes como antes de que yo llegara al gobierno. Le prometimos al pueblo sacarlo de la miseria, levantarle su nivel social, económico y moral ... Me embarga en el alma una profunda pena, porque me imagino que el pueblo, al que tanto amo y al que tanto tiempo de mi vida dedique, pudiera pensar que lo he engañado".

La mañana del 25 de noviembre de 1941, a petición de misia Juanita - su esposa, que era muy católica- monseñor José María Caro le dio la Extremaunción. Horas después, falleció el "Presidente de los pobres", como se le llamaba por la identificación que tuvo con el pueblo, captando enorme simpatía en los sectores más necesitados de la población.

El mandato de Pedro Aguirre Cerda estuvo directamente asociado al importante proceso de industrialización que vivió el país, como a la vez a su especial preocupación por la incorporación de los sectores populares a la educación y por la modernización de la sociedad chilena.

Se convocó a elecciones presidenciales para el 1 de febrero de 1942, Juan Antonio Ríos, su correligionario resultó elegido Presidente de la República

lunes, 7 de septiembre de 2009

CAOS EN EL 21 DE MAYO

El día 21 de mayo de 1938, el Presidente de la República Arturo Alessandri Palma debía rendir su última cuenta anual ante el país. Antes de comenzar la sesión, un estruendo hace remecer el viejo edificio. Una bomba de ruido había explotado en los jardines del Congreso Nacional.

Cuando el Presidente del Senado, Miguel Cruchaga Tocornal, da inicio a la sesión, el diputado radical Gabriel González Videla pide la palabra. El parlamentario pretendía protestar a viva voz por los atropellos sufridos durante la campaña y por el mencionado intervencionismo en las elecciones de ese año.

Otros congresistas del Frente Popular (coalición opositora) apoyan su protesta, por lo que en las tribunas se oye un griterío que empapela a González y a los diputados frentistas. Los parlamentarios frentistas se retiran gritando “¡Viva el Frente Popular!” y alzando el puño. Los congresales oficialistas y ciertos miembros del público les gritan.

El jefe de los nacistas, el diputado Jorge González von Mareés se queda en el hemiciclo. Recibe una serie de insultos que luego terminan en pelea. Ante esto responde con un disparo al aire. Una turba de carabineros, detectives y público se le abalanza y lo golpean. Los diputados radicales Justiniano Sotomayor y Fernando Maira corren igual o peor suerte al tratar de defenderlo. El Congreso se convierte en un campo de batalla.

Mientras tanto, Gabriel González Videla vuelve sobre su marcha. El futuro presidente era en ese entonces un ardoroso radical de izquierda advierte al Presidente del Senado: “sobre mi cadáver se llevarán detenido a un diputado de la República”, por lo que Carabineros lo detiene en ese mismo instante.

Varios de los presentes fueron a parar a la Posta 3 para constatar golpes. Los opositores quedan presentan una acusación constitucional contra el Ministro del Interior, Luis Salas Romo, por violación del fuero parlamentario. El Ministro se salva por tres votos.

En agosto de ese año un grupo de adherentes opositores van al Congreso para la discusión de una ley. Ahí varios diputados, encabezados por el propio González, se le van encima y arman otra trifulca. Todos estos incidentes serían un preludio de lo que vendría después, el famoso 5 de septiembre de 1938, cuando un grupo de nacistas intentan un alzamiento contra Alessandri, tomándose el Seguro Obrero., esto trae como consecuencia el triunfo de Pedro Aguirre Cerda como en las elecciones de octubre.

EL RÍDICULO ALZAMIENTO DE ARIOSTO

Era 1939, nuestro país aún vivía los efectos del terremoto de Chillán y, a raíz de esta tragedia, nacía la Corfo. En La Moneda gobernaba el Frente Popular, coalición izquierdista presidida por el maestro Pedro Aguirre Cerda. “Don Tinto” (llamado así por poseer viñas, no por aficiones etílicas) nunca se imaginó lo que iba a ocurrir un día de agosto de ese año, a pocos meses de asumido. No sería un terremoto lo que lo iba a asustar, sino un insólito y ridículo alzamiento.

El país había vivido momentos de inestabilidad entre 1924 y 1932. Golpes de Estado, levantamientos, seudo dictaduras y conspiraciones varias habían agitado la vida de nuestra patria. Con el segundo gobierno de Arturo Alessandri Palma, se había llegado a una situación de aparente calma, pero existían ciertos sectores descontentos con el Frente Popular. Personeros de derecha y oficiales, en retiro y activos, miraban con malos ojos al “régimen comunistoide del Negro Aguirre”, como lo llamaban con desprecio.

Un día, unos pocos oficiales “hicieron ver” su molestia de malas maneras. Por esta razón, el general de Ejército Ariosto Herrera Ramírez (descendiente del héroe Eleuterio Ramírez, parentesco que lo ayudó a ascender), comandante de la Segunda División, fue llamado a retiro de las filas. Herrera había sido adicto militar en la Italia de Mussolini y no ocultaba sus simpatías por el caudillo itálico, ni por Hitler o Franco. Marcado por su carácter anticomunista, se había negado a desfilar frente a La Moneda el 21 de mayo, al ver que flameaban trapos rojos cerca de sus tropas. Él mismo habría sacado violentamente las banderas a punta de sables y amenazas. El hecho de ser considerado sospechoso por “fascista” lo hizo retirarse picado de su institución.

El 25 de agosto de 1939, Ariosto Herrera intentó nada menos que levantarse en contra del gobierno de Aguirre Cerda . ¿Cómo? Salió de su casa de madrugada con una manta de Castilla y se acuarteló en el regimiento Tacna. Dentro del cuartel, Ariosto envalentonó a sus oficiales: “El que esté de acuerdo conmigo, un paso al frente”. Sólo dos soldados decidieron dar el paso. La mayoría de los oficiales jóvenes no le compraron el llamado; no pretendían cortar su carrera por una absurda aventura golpista.

Pese al poco entusiasmo, la noticia llegó a La Moneda. Los tiras tenían órdenes de seguir los movimientos de Herrera. Al enterarse, Don Tinto montó en cólera. Cuenta la leyenda que tomó una pistola y exclamó: “¡ Muerto me sacan de aquí, mi deber es morir matando!” Las malas lenguas añaden que uno de los que presenció este episodio fue el Ministro de Salud, el entonces joven médico Salvador Allende. El destino le tenía preparada una jugarreta similar, pero mucho peor.

El golpe había nacido muerto. Las Fuerzas Armadas se mantuvieron leales al gobierno. La aventura de Ariosto no pasó de ser una broma. Herrera pretendía emular a Mussolini encabezando una “Marcha sobre Roma” a la chilena, acompañado de tanques y gente del pueblo. Dicen que tenía preparadas hasta unas “góndolas” (micros antiguas) para trasladar a personal golpista de la Escuela de Infantería de San Bernardo. Pero cuando los conjurados llegaron a buscarlas, se encontraron con la sorpresita de que no tenían las llaves ni combustible. Así las cosas, no les fue muy difícil a las tropas leales atrapar a Ariosto.

El militar pidió entonces permiso para suicidarse. Pero él mismo no tardó en arrepentirse y se entregó tranquilito. Pero aquí no paró el asunto. Pronto se descubrió que todo era una conspiración y que Herrera había sido sólo un títere de otros. ¿De quién? Del ex dictador Carlos Ibáñez del Campo, Herrera cayó preso, pero el “Caballo” Ibáñez se arrancó, con la cola entre las piernas, a la Argentina. Días después, cayeron una serie de sospechosos vinculados a la derecha, todos encarcelados o relegados. El gobierno masón y comefraile de Aguirre Cerda no tuvo empachos en detener hasta a un sacerdote muy cercano a Ibáñez.

Durante el mismo día del ridículo golpecito se reunió una multitud frente al Palacio de Toesca. “Todo Chile con Aguirre” era el estribillo coreado por 200 mil almas. “La Democracia se ha salvado”, diría don Tinto. “Las instituciones funcionan”, se diría hoy día.